Rut era bondadosa. Porque le importaba su suegra Noemí, se mudó con ella a un nuevo país. De buen ánimo fue al campo a recoger espigas para que ambas pudieran alimentarse. En recompensa a Rut por cuidar a Noemí, Dios le aseguró un buen futuro como esposa del acaudalado Booz.
Rut y Noemí eran una familia, se querían mucho y cuidaban una de la otra, pero estaban realmente tristes porque sus esposos habían muerto y se habían quedado solas. Entonces Noemí decidió volver a su país.
Las dos decidieron empacar sus cosas y viajar al país de Noemí. Rut trabajó para que tuvieran comida y caminó lejos hasta llegar a los campos de un hombre llamado Booz. Rut era extranjera, pero Booz la trató muy bien y le dijo que podía recoger todas las espigas que quedaban en el suelo después de que los hombres que trabajaban ahí recogieran su parte. Él le permitió estar todo el día en su campo trabajando y hasta le dio pan a la hora del almuerzo.
Rut trabajó todo el día para conseguir comida, trabajó en el sol y seguramente tuvo mucho calor, tal vez tuvo dolor de cabeza por estar tanto tiempo en el sol y tal vez le dolió la espalda por agacharse a recoger las espigas.
Al final del día, Rut tenía una canasta llena de comida y la llevó a su suegra Noemí. Usar las espigas de trigo y cebada para hacer pan y las dos comieron hasta quedar satisfechas. Noemí estaba muy contenta porque Rut compartió con ella.
¿Se alegran porque Dios les ha dado una familia que los cuida, así como Dios ayudó a Rut a cuidar de Noemí?